Y dejó su cántaro…
En Juan Capítulo 4, podemos ver una mujer que tuvo un encuentro con Jesús, iniciando un diálogo que conllevó luego a un arrepentimiento, aunque la Biblia no lo registra, pues Cristo fue revelado en su corazón.
Jesús había enviado a sus discípulos a comprar alimentos y El personalmente trató con esta mujer, palabra de sabiduría vino de sus labios, desde el trono de Su Padre, diciéndole en los versos 13 y 14: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed, más el que bebiere del agua que yo le daré será en el una fuente de agua que salte para vida eterna”. Jesús no tuvo la necesidad de estar con sus discípulos en ese momento para hablarle, El directamente habló con ella y le fue llevado a la luz todo lo que había en su corazón, acción que le ministró y su espíritu fue rindiéndose a El.
Así ha pasado con muchas vidas (como en mi caso, por ejemplo), algunos beben del agua de una fuente incorrecta buscando saciarse por falta de conocimiento de la verdad, intentando muchas cosas buscan soluciones y hallan paradójicamente más y más problemas y se preguntan cual es el camino a seguir, se inclinan a la ciencia más que a Dios, a la confidencia en un amigo que no es Jesús, a vicios, a la desesperanza, a la angustia, a los deseos engañosos de la carne. Pero cuando llega a las vidas la luz por medio de la revelación del glorioso Espíritu de Dios y los ojos son abiertos, es posible deleitarse en la presencia del Rey y empezar a dejar tratarnos por el Señor hasta que El decida venir.
Esta mujer samaritana, aparentemente tenía una vida “normal”, se dirigía cada cierto tiempo a buscar agua al pozo, talvez tenía su familia pero en su vida hacía falta Cristo, esa fuente de agua que fluye vida a las vidas, que nos renueva de día en día y nos reviste en cada momento de Su gracia y poder.
En el versículo 28, declara la Biblia que la mujer luego de haber hablado con Jesús, habiendo tenido una experiencia que marcó un antes y un después en su vida, dejó su cántaro y fue a la ciudad a hablarle a los hombres lo que había acontecido en su vida y como fue impactado su espíritu.
Declaran las Escrituras que muchos samaritanos creyeron por medio de la palabra de ella y muchos más por la palabra del mismo Jesús que se quedó con ellos, a petición de los mismos.
A ti que estás leyendo este mensaje hoy, si has buscado en fuentes equivocadas y ves que todo sigue igual, es porque Cristo quiere entrar en ti, pero tu debes permitírselo. El quiere vivir en ti y hacerte una nueva criatura.
Y tú, si conoces de Cristo y has sido lavado con la sangre del Cordero Santo, escucha lo que el Espíritu te habla hoy: No te quedes callado, has conocido al Señor y es para que prediques Su Palabra, instando a tiempo y fuera de tiempo. Cuenta lo que Jesús ha hecho contigo.
Bendiciones a todos…
Altagracia Valoy